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Frikis de Telebasura: Cristóbal Soria

Frikis de Telebasura: Cristóbal Soria


Ya hace bastante tiempo desde el último artículo de Telebasura que salió a la luz. Normalmente intento dosificar este tipo de escritos ya no sólo por vuestra salud mental, sino también por la mía.
Hoy voy a traer un especial de personajes ilustres de la televisión, algo así como un spin-off de la propia sección en la que quiero centrar la atención en alguien concreto, y del que creo que lo merece.

No soy seguidor del programa presentado por Josep Pedrerol llamado El Chiringuito de Jugones, aunque he de reconocer que lo he visto en bastantes ocasiones, teniendo en cuenta que tuve que escribir una entrada sólo para ello. Aunque a veces también lo he hecho por masoquismo puro y duro. Hay algo muy turbio en este show, en el que ponen el fútbol como excusa para hacer del plató una especie de tablero donde todo puede ocurrir. Nacido de Punto Pelota, en el siempre oscuro canal Intereconomía, no sé exactamente qué es lo que ocurrió, pero fueron todos a la puta calle. Poco tiempo después el grupo Atresmedia se apiadó de ellos, (vamos, que vieron negocio) y les ofreció formar parte de la parrilla de la noche. Ahora están en el canal Mega. Recuerdo que cuando todo comenzó era algo más o menos normal, más o menos... Pero como ocurrió en su momento con Crónicas Marcianas, todo se fue de madre. La televisión por la noche también es como una caja de bombones.

Pero como ya tenéis el artículo oficial del Chiringuito que podéis visitar si no sabéis muy bien qué es esto, voy a proceder a presentaros al sujeto del que hoy vamos a hablar: Cristóbal Soria.

No pretendo entrar en debates deportivos, ya que personalmente me importan muy poco, sólo quiero destacar algunas de las actitudes que adopta este personaje y, que a mí me han comenzado por hacer gracia, pasando por la incredulidad y llegando incluso a quitarme el sueño al quedar totalmente perturbado por él.

El que fuera delegado del Sevilla FC, club del que se dice fiel seguidor y al que defiende a capa y espada. Aunque su motivación principal es meterse con el Real Madrid, ya que pese a costarle reconocerlo se declara anti-madridista. Yo creo que realmente no tiene ninguna motivación, excepto ver el mundo arder, como el Joker. Si te fijas bien, su sonrisa de palo también guarda cierta similitud con la del personaje de DC. Normalmente suele estar a la gresca con el lado madridista del programa, y tiene esa guerra interna contra Tomás Roncero (otro del que ya hablaré ). Pero, ¿qué pasa cuando el personaje se come a la persona y sólo queda la espiral del más espantoso ridículo? Vayamos un poco más allá, ¿y si todo esto aparece en directo por televisión y quedase registrado? Pues sí, he aquí la magia, que tras una labor de investigación, he seleccionado varios de los momentos más vergonzosos de este tipo y os lo voy a mostrar. Pese a no haber dado con algunos momentos que tenía en el recuerdo ya que no ha sido posible hacerme con ellos, pero creo que podéis haceros una idea con lo que estáis a punto de ver y escuchar. Como decía el opening de una de mis series favoritas: "Está usted a punto de experimentar el asombro y el misterio que se extiende desde lo más profundo de la mente, hasta más allá del límite".

Los bailecitos

No es la primera vez que lo hace, y dudo mucho que haya sido la última. Pedrerol es una especie de ventrílocuo, y sus colaboradores son sus muñecos; es el nuevo José Luis Moreno. Los invitados entran y dicen su gilipollez nada más llegar, Josep les mira, y manda al técnico la canción que desea, en ese momento ya tiene el control absoluto. En esta ocasión llega Soria muy contento, tanto que expresa que sólo le falta bailar sevillanas. Pedrerol le observa durante unos segundos con su cara de trasnochado, y esa expresión en el rostro que sólo la provoca litros de Red Bull o alguna otra cosa que no quiero mencionar, por respeto a Pipi. Y sí, ¿no querías sevillanas? Pues venga, ponte a hacer el gilipollas antes de comenzar el programa que me entra el sueño.



Comportamientos extraños

Y con esto no me refiero a que sea extraño el hecho de querer besar a alguien de tu propio sexo, como lo que estamos a punto de ver (aunque dudo de si ambos pertenecen a la misma especie que la nuestra). Por lo visto Tomás Roncero y Cristobal Soria llevaban tiempo picados entre ellos. Intuyo que por algún asunto futbolístico. Me sigue impresionando que alguien se pueda enfadar con otro por una banalidad de tal calibre y no por cosas más importantes, pero qué sé yo... El caso es que estaban los dos ahí, mirándose durante toda la noche, y Josep tenía sueño, seguro. El programa estaba a punto de finalizar, y comenzaron a salir los hilos de las manos del presentador, y como un buen padre que quiere a sus hijos, les propone hacer las paces. Todo el programa dando por culo y metiendo baza para ver sangre (metafórica) en directo, pero luego quiero cerrar con una reflexión de que hay que llevarse todo el mundo bien y tal para los niños que nos están viendo. Esto último lo dice alguna vez durante los programas, pero hombre de Dios, ¿qué niños os van a estar viendo a esas horas? O al menos qué niños que se vayan a impresionar por lo que están viendo ahí.

El caso es que al final accedieron a perdonarse, pero ocurrió algo inesperado...



Impactante, ¿verdad? Eso hirió mucho a Tomás, ya que es un hombre de los pies a la cabeza, y muy español, como le gusta recordar constantemente. Poco tiempo después volvió al programa y seguía obsesionado con aquel beso. La experiencia homosexual no le había gustado por lo que se ve, y recordó lo mal que lo olía el aliento a Cristóbal y que se tuvo que lavar los dientes al llegar a casa.

Lágrimas de cocodrilo

Este es otro ejemplo de lo que os hablaba antes sobre el personaje que absorbe a la persona, lo que ocurre que en el caso de Soria es que a parte del exceso de maquillaje que siempre le hace parecer una muñeca de porcelana, también muestra expresiones muy exageradas, hasta el punto de llorar de vez en cuando, alegando que se emociona ante determinados estímulos. En esta ocasión habían recordado la trágica muerte de Antonio Puerta, jugador del Sevilla que falleció durante un partido de fútbol. No digo que no sea cierto que se emocione al recordar aquel triste acontecimiento, pero es que lo hace todo tan artificial que no puedo evitar pensar que está actuando en un papel de cine de Serie B. Deambulando por los pasillos, tapándose la cara con la bufanda y aquella persona siguiéndole cámara en mano para no perder detalle de la escena. Coño si se ha ido del plató para que no le vean llorar ¿por qué le siguen?
De fondo también se puede oír al resto de equipo siguiendo como si nada.



Las caras

Esta es una de las cosas más significativas de este hombre. La primera vez que vi algo similar fue después de un partido que perdió el Sevilla ante el Real Madrid (el quipo al que tanto odia). Como no podía ser de otra forma, Josep Pedrerol envió una cámaras al finalizar el partido al estadio Santiago Bernabéu grabando a los aficionados y entrevistándoles acerca del resultado. Como es normal, Soria llevaba días calentando el partido, los merengues le tenían muchas ganas, y comenzó la mofa. Metieron a Cristóbal al plató, le sentaron en una silla y venga, a tragar. Creo que a este tipo sólo le llevan al programa para reírse de él, o al menos esa es la sensación que a mí me da. El caso es que la gente del vídeo fueron soltando una perla detrás de otra, diciéndole de todo, bailando y emitiendo todo tipo de cánticos. Éste se limitó a mirar al frente sin hacer nada, y cuando digo nada es nada. La expresión con la mirada perdida, como aquellos que volvían de Vietnam. No dijo ni una palabra, no movió un músculo, sencillamente se limitó a tragar mientras el resto de tertulainos se reían de él, y la cámara permanecía fija en un primer plano que se alargó como 4 o 5 minutos, y no exagero nada. Yo no pude evitar soltar alguna carcajada por el ridículo de la situación a la cual, también, agregaron música como de misterio. Pues ese momento no he podido rescatarlo en vídeo, pero sí que he traído un par que reaccionó de manera similar y que quiero que disfrutéis.

Estaban hablando sobre un partido en el que aparecía por ahí el Betis, equipo rival del Sevilla. ¿Pero qué clase de buenrrollista no defendería al contrario? Soria no podía evitar volver a actuar y a poner cara de mala leche mientras repetía una y otra vez que no consentía que nadie se metiera con el Betis en su presencia. De pronto comienza a sonar el himno, y todo el mundo comienza a reírse una vez más, mientras éste pone su cara de palo, igual que la que aquel día pude ver.



Pero también he encontrado otro momento en el que pudimos verle de nuevo con la mirada aquella. La mirada que te ponía tu padre cuando llegabas a casa después de haber liado alguna. En este caso, Irene Junquera estaba leyendo algunos tweets que los espectadores estaban enviando, y a Cristóbal le tocó uno. Lo curioso es que tampoco me parece tan grave como para ponerse así, pero se agarró un rebote de la hostia, y de nuevo comenzó a poner carita. Lo siento, pero es que no me queda más remedio que reírme yo también.


Y para finalizar, y desengrasar un poco de Cristóbal Soria, vamos a ver algo que ocurrió la pasada noche en el programa del que sale todo esto, aquella fábrica de sueños que es El Chiringuito de Jugones. Pipi Estrada iba a hacer su entrada al programa. Comenzó a sonar su canción de entrada, que no es otra que "Mi gran noche", cosa que encaja a la perfección con él. Pero Pipi no aparecía... ¡Que lo disfrutéis!



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