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Pesadillas (Goosebumps)

Pesadillas


Hace un par de semanas se estrenó Pesadillas, dirigida por Rob Letterman (Monstruos contra alienígenas, Los viajes de Gulliver), basada en los libros de R. L. Stine, de sobra conocidos para la generación de los 90, que crecimos con ellos (algunos incluso aprendimos a leer con ellos) y la adaptación a serie de televisión.


El neoyorquino adolescente Zach Cooper (Dylan Minnette) se muda con su madre a un pequeño pueblo de Madison llamado Greendale. Allí conoce a su vecina, una misteriosa joven por la que se siente atraído desde el primer momento, Hannah (Odeya Rush), que parece estar siendo maltratada por su padre (Jack Black).
El primer día en su instituto nuevo hace un amigo, Champ (Ryan Lee). Junto a él investiga al arisco vecino y padre de Hannah, que resulta ser R. L. Stine y tiene en su casa manuscritos de todos sus libros cerrados bajo llave. Por accidente Zach y Champ liberan a los monstruos que viven en sus libros por la ciudad. Entre todos tendrán que salvar Madison y devolverlos a la estantería.


Robert Lawrence Stine nació en Ohio en 1943, y desde muy joven empezó a escribir literatura infantil. La primera novela de terror lo escribió en 1986 y se llamo Cita a ciegas. Aunque ha escrito varias sagas de literatura fantástica juvenil, Pesadillas (Goosebumps en inglés, “piel de gallina”) es la más famosa, vendiendo cerca de 300 millones de libros por todo el mundo. De ella se han hecho adaptaciones a l a televisión, al cine e, incluso, videojuegos.


Recientemente ha publicado una autobiografía en llamada ¡Vino de Oh!: mi vida como escritor.
El propio Stine sale un instante al final de la película, cruzándose con el personaje caricaturizado de Jack Black y saludándose por el apellido intercambiado. 


Tim Burton intentó adaptar alguno de los libros a finales de los 90, pero no pudo decidirse por ninguno y quedó en el olvido. La idea de unir todos los libros en una película surgió de Scott Alexander y Larry Karaszewski, pero tampoco pudieron llevarlo a cabo en su momento. Una década después alguien decidió rescatarlo y ponerlo en marcha de la mano del guionista Derren Lemke.
A diferencia de la película de 2008 (La hora del terror, Alex Zamm), en esta no o se adapta un solo libro, sino que se ha creado una historia t otalmente diferente y original introduciendo todos los monstruos de la serie Pesadillas. En este punto es donde muchos ven un problema, sin embargo, creo es un gran acierto, pues no sólo no pierde la esencia de Pesadillas, hace numerosas referencias a los libros y las críticas que se han hecho de Stine.


R. L. Stine y Stephen King son los escritores de terror que más libros venden en el mundo, por lo que siempre se les ha comparado y se dice que compiten entre ellos por ver quién es el ganador. De Stine se dice que es el Stephen King de los niños (en la película y en la realidad), a lo que Chump responde en defensa de Stine que los cuentos de niños ayudan a dormir y los suyos te mantienen con los ojos abiertos toda la noche.


Lemke ha conseguido hacer un guión bastante logrado, no hay nada que moleste, los diálogos son irónicos, divertidos y huyen de los tópicos. La película no transmite el terror de los libros, ni lo pretende, es una comedia fantástica con toques de misterio. Lo que mantiene de la saga es el protagonismo de adolescentes (también niños en los libros), bien interpretados por Minnette, Rush y Bell, que parece que se está haciendo un merecido hueco en la comedia, y el giro final por el que se caracteriza la obra de Stine.


Todos los monstruos son dirigidos por el más malvado y carismático de todas las creaciones de Stine, Slappy, de La noche del muñeco viviente y todas sus secuelas (inspirado en el amable Pinocho), al que también dobla Jack Black. Para mi gusto sale poco, el muñeco cabrón podría tener más presencia en la película. Los verdaderos protagonistas son El abominable hombre de las nieves (en Pasadena), El hombre lobo del pantano y la mantis religiosa gigante de Terror en la calle del miedo.También cobra especial protagonismo el parque de atracciones de Horrorlandia, que tiene su propia saga spin-off en inglés. Del mismo modo, hay decenas de referencias que duran segundos, como la de El cuco maldito.


Otros monstruos que ponen en peligro a todo el pueblo son las plantas carnívoras mutantes de No bajes al sótano, los gnomos de jardín de La venganza de los gnomos (la escena de la cocina es un claro guiño a la anterior película de Letterman que protagonizó Jack Black), Carly Beth, la chica de La máscara maldita, Los espantapájaros que andan a media noche, la masa viscosa de Sangre de monstruo, el extraño habitante de Terror en la biblioteca, El niño de ¡Invisibles!, las calabazas linterna de La venganza de Halloween, el adorable caniche de ¡No des de comer al vampiro! y un largo etcétera.



Hace más de diez años que se empezó a forjar esta película y, aunque se nos ha hecho larga la espera, ha merecido la pena para poder ver con esa calidad y efectos visuales a la horda de monstruos creados por Stine.
Para los nostálgicos como yo, durante los créditos van apareciendo las sugerentes ilustraciones originales e las portadas de Pesadillas, dibujadas por Tim Jacobus.


Probablemente los que de pequeños leímos los libros de Stine (al menos los publicados en España) y le admiramos, lo disfrutemos mucho más que aquellos que recuerdan vagamente la serie de televisión o van a ver una película de monstruos más. Y estoy segura de que me he perdido algunos guiños por no conocer el referente, como el de la pequeña tienda de hamsters, que creo que sólo se publicó en Estados Unidos.
Es una buena película para introducir a los más pequeños en el género fantástico y que vayan aficionándose al terror. Somos muchos los que empezamos con Stine y seguimos con Poe, King y Lovecraft. No sólo de cine vive el hombre, hay que meterle el gusanillo de la lectura a las nuevas generaciones.



Uno de los niños que había en la sala, al acabar la película, ha preguntado a su madre “¿cuándo me vas a comprar esta peli en DVD? Quiero verla todos los días”

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