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Muestra Syfy 2017 – Día 2

Muestra Syfy 2017 – Día 2


Como solía ser costumbre (excepto el año pasado), Leticia Dolera ha pasado de la sesión de los motivados y ha venido a presentar la segunda sesión directamente, recordando que la sala 2 (hoy no había 3 salas) es la sala anti-mandanga.


Leticia tiene una teoría que cada año se refuerza y es “la gente a la que le gusta el cine de género son buenas personas”. Hoy doy fe de ello, porque perdí la grabadora de la mandanga y una chica muy maja me la devolvió (ya la he atado con la cuerda del Syfy para que no se escape). No he sido la única que ha perdido algo y no hemos llegado ni a la mitad de festival.



Un fan de Leticia y la Muestra Syfy le ha regalado un póster de Requisitos para ser una persona mandanguer emulando el cartel de la película de Leticia Dolera, cambiando a Borja (Manuel Burque) por Shepard de Mass Effect. Estos requisitos son: no faltar a la muestra, aplaudir a la luna, “pa tu culo mi pepino”, pedir chocolatinas, sala 3 para ranciear y “muestra del amor” tachado. Pero recuperamos la muestra del amor que había desaparecido con la ruptura traumática del año pasado. Este año un par de parejas, se supone que enamoradas, se han besado (el beso de los chicos ha quedado más bonito) y otra ha anunciado que venía con alien dentro. Como somos una gran familia, entre todos hemos ayudado a encontrar nombre para el bicho, porque Eva, que es el que tenían pensado, está muy visto. Mucho mejor Mandanga, Syfy o Leticia, nombres mucho más preciosos.


Leticia explicando el extraño suceso

En primera fila ha ocurrido algo extrañísimo. Una mujer se ha largado muy enfadada, todos hemos alucinado y, antes de darnos tiempo a recuperarnos, el hombre que estaba sentado a su lado (y casualmente al mío) se ha levantado indignado, le ha hecho una peineta a Leticia y le ha dicho “hombre, ha sido un poco feo”. El gesto que le ha regalado a la presentadora no lo era para nada. Entonces hemos flipado mucho más. Hubo un rato de discusión intentando entenderlo, muchas teorías, pero ninguna lógica. Al final una amiga suya lo aclaró todo, se había tomado como un ataque personal un comentario sobre el baño que había hecho Leticia (algún día diremos “hola” a alguien y nos denunciará por terrorismo, tiempo al tiempo).

Worry dolls
(Padraig Reynolds, Estados Unidos)


El policía Matt Williams (Christopher Wiehi) consigue matar al asesino en el serie Henry Leonard Bale (Matty Ferraro), que llevaba años atormentándole. Sin embargo, los crímenes continúan sucediendo a través de unos monigotes que parecen talismanes del asesino.
Lo mejor de esta película es que inauguramos la ronda de aplausos a la luna llena de este año. Los diálogos son terribles (incluso me atrevería a decir que el 50% son “it's ok”) y las situaciones incoherentes. La sensación era de “What the fuck?” constante, pero las muertes eran divertidas y daba para muchos aplausos.
Un mensaje para cineastas: dejad de matar perros en las películas, era el único personaje que merecía la pena, y empezad a matar niños, que son los que siempre la lían.

Seoul station
(Sang-ho Yeon, Corea del Sur)


Una pareja joven rompe por problemas de pareja y prostitución, al mismo tiempo que empieza a gestarse un apocalipsis zombie en la estación central de Seúl.
Es la precuela de Train to Busan, del mismo director, que ha arrasado con premios por todo el planeta. Aprovecha la animación 2D de terror para explicar una situación social real que vive su país. Además hemos aprendido que siempre hay que cerrar las puertas al cambiar de habitación.

47 meters down
(Johannes Roberts, Reino Unido)


Las hermanas Lisa (Mandy Moore) y Kate (Claire Holt), que están de vacaciones en México, se sumergen en una jaula para ver tiburones, pero el cable falla y se quedan atrapadas en el fondo del mar, sin oxígeno y rodeadas de tiburones preciosos.
Se ve que les costó encontrar un buen título porque lo cambiaron varias veces, primero in the deep, luego into the deep, después 47, y finalmente así.
A pesar de algunas incoherencias como lo bien que se les da cambiar las bombonas de oxígeno a las hermanas para no tener ni idea de subaminismo, la película está bien construida y consigue mantener la tensión en todo momento. Elemento en el que es experto su productor, Alexandre Aja (Alta tensión, Las colinas tienen ojos, Horns).
Por lo visto “oh, my god” significa “jolines”, una cosa nueva que aprendemos.

Stop over in hell
(Víctor Matellano, España)


Una tranquila parada de diligencias del Lejano Oeste se ve asaltada por un grupo de asesinos que pretenden hacerse con el cargamento de oro de una diligencia.
La sala se ha llenado de equipo y amigos del equipo. Sí, había más gente del equipo sentada además de la que subió al escenario (director, guionistas, actores, productores, efectos especiales, etc). Incluso Yvonne Blake, la directora de la Acadamia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, estaba al fondo de la sala. Leticia Dolera consiguió sacar un “canino” de la boca de Matellano, generando un “pa tu boca mi pepino” a coro de todo el público.


El italiano no se dejó engañar

Casi todo ocurre en la parada de diligencias, economizando el presupuesto. Para ser un western tiene bastante ritmo, y mucha sangre, que siempre viene bien. Victor Matellano (Vampyres, Wax) ha contado la anécdota de cómo mejoraron la sangre. El vehículo que llevaba los bidones al rodaje tuvo un accidente y se derramó por la carretera. Al verlo otro conductor dijo “tu furgoneta está sangrando” y descubrieron que la sangre con asfalto es mejor para el cine.
Me ha sorprendido escuchar a varios asistentes decir que es la peor película de la Muestra Syfy desde hace años. Eh, perdona ¿se os ha olvidado Oz, un mundo de fantasía? Porque no solo es lo peor de la Muestra, es de lo peor que hay en general. Vale que Stop over in hell no es la mejor película de la Muestra, pero ni siquiera es la peor de hoy. Empiezo a pensar que el tópico de españoles odiando el cine español (con todos los nombres en inglés) es cierto.

The funhouse massacre
(Andy Palmer, Estados Unidos)


Tras escapar de un psiquiátrico encubierto por el gobierno dirigido por Warden (Robert Englund), seis psicópatas peligrosísimos se infiltran en un pasaje del terror la noche de Halloween.
Ahora sí que sí. En la primera película aplaudimos y reímos todo el rato, por no querer creer lo que estábamos viendo, pero en este caso, todas las risas y aplausos fueron del puro disfrute. The funhouse massacre está plagada de chistes que funcionan, muchos de referencias pop, muertes muy divertidas y personajes bien interpretados que hasta nos caen bien.


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