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INVASIONES ALIENÍGENAS OCULTAS POR DAVIONE

INVASIONES ALIENÍGENAS OCULTAS POR DAVIONE


La Ciencia ficción está plenamente instaurada en la sociedad actual, y no es raro encontrarnos miles de novelas, películas o series con historias asombrosas sobre asuntos que solo nuestra imaginación puede alcanzar. Los tiempos han cambiado mucho desde los inicios del género, y con ellos, la temática en cada una de las historias. Es por ello, que para comprender cada etapa, debemos conocer el marco histórico en el que tuvieron lugar, ya que sin ellos, podemos caer en la trampa de no evaluarlos como se merecen o no comprender correctamente el contexto.


Vamos a dar un repaso a la historia del siglo XX y los acontecimientos que tuvieron lugar en él. Sé que conoceréis los momentos clave de los que hablaremos, pero el hecho de profundizar en puntos determinados, nos ayudará a ponernos en situación y entender los motivos que llevaron a crear los productos cinematográficos y escritos más asombrosos y originales que se hayan visto. Vamos a sumergirnos en los dos momentos clave que dieron lugar a miles de historias, relatos, e incluso momentos de pánico colectivo reales.

Guerra Fría 1947 - 1991

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en el año 1945, Europa puso fin a su hegemonía y las dos grandes potencias: Unión Soviética (Bloque Oriental - Comunista) y EEUU (Bloque Occidental - Capitalista), mantuvieron una muy tensa convivencia los siguientes años, ya que ambos disponían de una gran fuerza militar, y la incertidumbre de un posible ataque permaneció durante décadas. Fueron años difíciles, ya que el mundo temía por una nueva guerra. El lanzamiento de la bomba nuclear por parte de Estados Unidos como una demostración de poder, desató una incertidumbre en la sociedad que veía cada vez más cerca la Tercera Guerra Mundial, pero esta vez con el fantasma de la energía atómica rondando, y la enorme posibilidad de cargarse medio mundo, por no decir el mundo entero. Finalmente, nunca se tomaron acciones directas entre ambos bandos, por lo que a este estado se denominó: Guerra Fría, que se mantuvo hasta el año 1989 con la caída del Muro de Berlín y posteriormente con la disolución oficial de la URSS en 1991.


La década de 1950 fue muy convulsa, ya que un nuevo universo se mostraba ante la humanidad, y no precisamente agradable. En agosto de 1945, EEUU lanzó las primeras bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón. La Era Atómica había nacido. Desde aquel momento, se comenzó a explorar todas las posibilidades y beneficios que podría tener la energía nuclear. Tristemente, la humanidad sólo ha encontrado en su mayoría las negativas. Se formó tanta expectación sobre ello, que comenzaron a comercializarse productos radiactivos, como dentífricos para blanquear los dientes, agua radiactiva e incluso cosméticos de rejuvenecimiento. El desconocimiento llevó al consumo masivo sin saber qué consecuencias podrían acarrear. Las personas que consumieron, pronto comenzaron a descubrir los horrores que entramaba aquello, con cánceres de todo tipo, horribles quemaduras e incluso la muerte; esto no era ciencia ficción, ocurrió realmente. Sin olvidar años después el accidente de 1986 con la explosión del reactor nuclear número 4 en la central nuclear de Chernóbil. El momento de mayor esplendor de la energía nuclear abrió la puerta a un subgénero del cine y literatura de Ciencia-ficción: El cine atómico, del que hablaremos en un futuro artículo.

Fenómeno OVNI

En el año 1947, tuvo lugar uno de los casos más importantes de la ufología: El Caso Roswell, en Nuevo México, donde se encontraron pedazos de lo que parecía una nave espacial o platillo volante, suceso al que se le dio la pobre explicación de que había sido un globo meteorológico enviado por la URSS como elemento de espionaje, entre otras teorías. Paralelamente, el 24 de junio de 1954, el piloto Kenneth Arnold, que planeaba en su avión el Monte Rainier, en el estado de Washington, aseguró encontrarse con nueve objetos extraños sobrevolando la zona en la que él se encontraba. Aquella historia le convirtió en testigo de lo que se conoce como el primer avistamiento OVNI documentado en EEUU. Si a estos casos, ya en plena efervescencia de la fiebre espacial por los visitantes de otros planetas le sumamos el lanzamiento del Sputnik 1, primer satélite artificial lanzado por la Unión Soviética en 1957, no es de extrañar que la gente cada vez estuviera más interesada en mirar al cielo, frase que se puso de moda en muchas de las películas que nacieron en la época y de las que hablaremos a continuación: "Sigan mirando los cielos". El fenómeno fue tal, que se multiplicaron los avistamientos cada año y fue entonces cuando se empezó a tomar más en serio a la población que afirmaba haber sido testigo de uno de ellos.


Durante la anteriormente mencionada Guerra Fría, desde EEUU, comenzaron con una fuerte campaña contra el bloque soviético. El senador republicano de extrema derecha por el estado de Wisconsin, Joseph McCarthy, que se le podría catalogar como muchas cosas, entre ellas, un paranoico, inició una caza de brujas contra los ciudadanos potencialmente problemáticos, (según su criterio) para el país. Todo aquel que se reconociera abiertamente socialista, comunista (que los había en EEUU) o simplemente se sospechara de serlo, era arrestado, encarcelado y, en ocasiones, misteriosamente desaparecían sin dejar rastro. Se generó un estado de terror ante todo lo que tuviera relación con el bando soviético, adoctrinando a la ciudadanía y animando a denunciar a todo aquel que se le observase una "actitud sospechosa". Entre los barrios, los vecinos se denunciaban entre ellos, y comenzó así una histeria colectiva de miedo al comunismo. Los primeros en ser vigilados fueron los trabajadores de la industria de Hollywood, donde estaban algunos conocidos rostros del cine y radio con una ideología izquierdista, como se decía que eran, entre otros muchos, Orson Welles, del que hablaremos más adelante.
Todo lo que hemos visto, generó el caldo de cultivo perfecto para crear grandes títulos del cine y la literatura, que mucho tuvieron que ver con los tiempos que corrían y, con ello, crear una sensación de incomodidad a la ciudadanía por lo cercano y veraz que resultaba. Pese a no ser explícitos y en ocasiones ni siquiera a propósito, los productos surgían con una gran base de todo lo que estaba aconteciendo, dejando posiblemente la época más brillante del cine de Ciencia-ficción.


El miedo a lo desconocido ha ido siempre ligado a la condición humana. Generalmente, siempre hay rostros enemigos reconocibles y situaciones claras en las que sabemos identificar que algo es perjudicial para nosotros. Pero, ¿qué pasaría si nos afecta algo que desconocemos? Algo que no podemos ver, ni oír o tocar. Cuando no está realmente definido el mal, y que posiblemente esté delante de nosotros sin posibilidad de diferenciarlo del resto de amenazas. Vamos a sumergirnos en la misteriosa guerra entre la supervivencia de la humanidad y visitantes de otros mundos que han llegado para apoderarse de la Tierra con: Invasiones alienígenas ocultas.

Llegados a este punto, deberíamos conocer algunas personalidades que aportaron una gran influencia sobre las grandes historias que descubriremos a continuación.


LEGADO Y PERSONALIDADES INFLUYENTES

ORSON WELLS Y LA GUERRA DE LOS MUNDOS

Si hablamos de cine, es de recibo hablar de uno de los más grandes, George Orson Welles.

El 30 de octubre de  de 1938, día antes de Halloween, se emitía un especial radiofónico para tal festividad, que conmocionó a la sociedad estadounidense, consiguiendo uno de los episodios más tensos, dramáticos y, digámoslo, freaks de la historia.

Orson Wells creó un espacio semanal de una hora aproximada de duración llamado: The Mercury Theatre on the Air, en la cadena de radio CBS, donde se realizaba una presentación de una obra literaria junto a la música creada por el gran compositor Bernard Herrmann.

La guerra de los mundos, de H.G. Wells, fue la elegida aquella oscura noche, y pese a que se advirtió al comienzo del programa que lo que se iba a emitir no era real, sino una historia basada en aquella novela, muchos fueron los que sintonizaron tarde aquel programa, que arrancaba con un parte de noticias ficticio en el que se comentaba que había caído un meteorito y había muerto un número considerable de personas. Fue descrito con tal veracidad, que miles de personas lo creyeron real, lo que causó perturbación en la población, ataques de pánico e incluso intentos de suicidio.

Fotograma película The War of the Worlds, (1953)
"Los marcianos han llegado a la Tierra", narraba un por aquel entonces joven Orson Wells, que supo de la magnitud de aquel programa poco después, ya que las comisarías de policía se llenaron de personas buscando respuestas ante la invasión de los habitantes del planeta vecino. Las centralitas se colapsaron y cundió el pánico, hasta que finalmente se anunció que todo había sido pura ficción.

Pese a resultar unos tiempos diferentes y saber que las personas eran más susceptibles y crédulas que en la época actual con tanta sobreinformación, no deja de resultar una de las anécdotas más entrañables e interesantes del mundo de la radio.

Esto le sirvió para que Hollywood le diera la oportunidad de crear proyectos más ambiciosos en el mundo cinematográfico, y gracias a ello, nació Ciudadano Kane, considerada por muchos la mejor película de la historia, donde se pudo ver por primera vez el recurso del flashback en pantalla.

Poco después, en 1946, se le acusó de tener una ideología comunista y fue perseguido por el gobierno estadounidense, lo que le obligó a trasladarse a Europa y ejercer como actor para financiarse sus proyectos. Un ejemplo claro de la cantidad de artistas y personas de a pie que abandonaron el país ante el miedo a las represalias impuestas por un gobierno ultraconservador y paranoico de Joseph McCarthy.


ROD SERLING

Sin ahondar en exceso en una de las personas a la que más respeto he tenido desde que tuve uso de razón cinematográfica, (llamemosla así), quería hacer una mención a Rod Serling, que tiene un merecido artículo pendiente por mi parte. 


Fue uno de los guionistas más aclamados por el mundo televisivo y también más admirado por los fans de sus creaciones. La inmortal The Twilight Zone, es su mayor obra, en la que fue el encargado de guionizar la mayoría de las historias que acontecían en ella. Uno de los seriales de la televisión estadounidense que más ha influido en los futuros proyectos que vieron la luz décadas posteriores, con capítulos autoconclusivos de historias fantásticas, paranormales, inquietantes y espeluznantes, que también tuvieron mucho que ver con los tiempos que corrían y en muchos capítulos así lo demostraban. Serling, tenía muy claro que quería crear un producto innovador, y lo consiguió, introduciendo en todos los finales un twist ending, o final inesperado y dramático, algo innovador en la época que dejaba al espectador boquiabierto. Años después, verían la luz series como: Más allá del límite o la actual Black Mirror, que a mi parecer, son las hijas de La dimensión desconocida.


Tiempo después de desvincularse y finalizar The Twilight Zone, se embarcó en un nuevo proyecto que no tuvo ni mucho menos la relevancia que la anterior: Galería Nocturna, (Rod Serling's Night Gallery). El programa consistía en una presentación de historias basadas en relatos de H. P. Lovecraft en su mayoría, y donde Steven Spielberg hizo sus primeros pinitos como director. Al no obtener el éxito esperado, el 16 de diciembre de 1970 se dio por finalizada, y posteriormente, se vio relegada al olvido.

Poco después, Serling moriría un 28 de junio de 1975 dejando uno de los legados más importantes de la historia de la ciencia ficción televisiva.


TÍTULOS SIGNIFICATIVOS QUE HICIERON HISTORIA

Una vez entendido el marco histórico, podemos vislumbrar los motivos que empujaron a crear las fascinantes y asombrosas historias que nos dejaron en herencia los grandes genios del séptimo arte. Quiero compartir lo que para mí fueron los productos más importantes de unos tiempos pasados que nos mostraron mucho de la vida diaria que muchos no conocimos.

LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (1956)


Una de las películas más importantes del género -por no decir la que más-, nos llegó de la mano del eterno Don Siegel, que se encargó de una brillante dirección para crear: La invasión de los ladrones de cuerpos que llevó a la gran pantalla y en glorioso blanco y negro, basada en la novela del mismo nombre, "The Body Snatchers" escrita por Jack Finney.

El doctor Miles Bennell, vuelve a la población de Santa Mira tras regresar de un congreso de medicina. Todo parece aparentemente normal, pero pronto comienza a acudir gente a su consulta muy preocupada, afirmando que familiares cercanos han adoptado un comportamiento extraño, que no son ellos. En un comienzo no se lo toma en serio, pero con el paso de los días, comienza a experimentar una sensación atípica en el pueblo y en sus habitantes. Una noche, un amigo suyo le cita en su casa tras encontrar un cuerpo, al examinarlo el doctor, descubre que es un cuerpo adulto, pero sin haber tenido uso, lo cual no es posible y, al examinar la huellas dactilares, descubren que no tiene. Al no informar de los sucedido y no creerlos nadie, deciden investigar por su cuenta y descubren unas extrañas vainas de origen extraterrestre. Con ellas consiguen crear copias exactas de los cuerpos de las personas durante el proceso de sueño, sustituyéndoles por seres sin sentimientos, pero de aspecto humano.

La atmósfera que se genera es tal, que la tensión es cada vez mayor al ver a esas decenas de seres aparentemente humanos observando tus movimientos, sin la certeza de saber si realmente son extraterrestres de una invasión aparentemente inexistente. Las personas siguen siendo las mismas en aspecto. No se puede diferenciar al humano del invasor. Cada vez más, observamos Santa Mira con más personas transformadas, exportando las vainas a los pueblos y ciudades colindantes para hacerse con el control total de la Tierra.


A lo largo del metraje, descubrimos cómo se representa el miedo al espionaje comunista. Los invasores son claramente seres sin conciencia individual, sin sentimientos y privados de toda emoción humana, con un único fin: eliminar a la humanidad. Así es como se mostraba la imagen del otro bloque (comunista), y es como realmente se pensaba que era. La paranoia está servida en este gran clásico que puede contener muchas lecturas, tanto por la parte anteriormente mencionada como una variable, que ve en ella una crítica al Macartismo, como se especula en algunos foros de Internet. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Este título ha tenido hasta tres remakes:

La invasion de los ultracuerpos (1978)

Dirigida por Philip Kaufman y protagonizada por Donald Sutherland, Brooke Adams, Leonard Nimoy y Jeff Goldblum, es posiblemente la mejor adpatación después de la original que ha existido, incluso realizando un cameo el propio Don Siegel en la cinta. Supo entender los años que corrían y cómo modernizar una historia que coincidía en la época que databa su novela original, aunque ésta fue publicada en los cincuenta, pero nos hablaba de un futuro más próximo a los setenta. Se añadieron elementos nuevos, así como un final diferente a su predecesora, más impactante y pesimista, que se recuerda como uno de los grandes iconos de la ciencia ficción.


Secuestradores de cuerpos (1993)

La versión de Abel Ferrara se quedó en el limbo, ya que no supo manejar la situación con la firmeza que merecía y el guion, tampoco ayudó. La década de los 90´s destruyó algunos clásicos y éste fue uno de ellos.

La acción se desarrolla en un campamento militar y no dispone del espíritu de Siegel ni Kaufman. Fue otra de esas películas que pasó de puntillas y que se recuerda en alguna estantería de videoclub como algo casi anecdótico. Es posible que quisiera seguir la estela que cinco años atrás, Chuck Russell llevó a los cines: El terror no tiene forma (1988), remake más que aceptable de The Blob (1958) protagonizada por Steve McQueen, conocida en España como La masa devoradora.

El caso es que, pese a contar con una fotografía sucia y de tonos oscuros, no fue tan bochornosa como en un principio pudiera parecer. Tiene sus momentos, como el camión de la basura recogiendo cuerpos, pero le hizo mucho daño el habérselo tomado con un telefilm y creando un título fallido que, lejos de brillar, se hundió nada más ver la luz.


Invasión (2007)

Si con la anterior mencioné título fallido, en esta ocasión diré directamente que nació muerto. Pese a que la premisa no está del todo mal y una revisión del clásico más allá del año 2000 podría haber sido cuanto menos interesante, esta adaptación fue un fiasco mayúsculo, con unas interpretaciones de Nicole Kidman y Daniel Craig produciendo grimilla y con sensación de que se metieron en ese fregado obligados. No convenció al público. En primer lugar, no hay prácticamente ningún hilo conductor coherente con lo que está ocurriendo. Todo transcurre de repente y acaba liándose más de la cuenta con un batiburrillo de escenas sosas con pequeños toques de intriga suave. Estoy seguro de que cuando llegó el guión a manos de Oliver Hirschbiegel, en su cabeza todo era mucho mejor. No hay mucho más que añadir. No la tengo en mi lista negra de los grandes horrores cinematográficos, incluso se deja ver, pero no aporta nada nuevo y le falta mucho cariño que sí tuvieron sus hermanas mayores.



AMOS DE TÍTERES - ROBERT A. HEINLEIN


Si hablamos de las películas basadas en la novela de Jack Finney, es obligatorio mencionar a lo que muchos consideran el padre de la Ciencia Ficción, el escritor: Robert A. Heinlein. Éste fue uno de los mejores escritores del género, con obras muy adelantadas a su tiempo y que gracias a apuestas cinematográficas que las llevaron a pantallas de todo el mundo, se le pudo reconocer años después, como Starship Troopers (1997), película hija de una época que no la supo entender ni valorar como se merecía y dirigida con la firme mano de Paul Verhoeven, quien también nos bendijo con títulos como Robocop (1987) y Desafío Total (1990), así como el cruzado de piernas más famoso del mundo con Sharon Stone en Instinto Básico (1992).

Muchas fueron las historias que nos dejó Heinlein, que comenzó como otros muchos enamorados de la Ciencia Ficción e historias asombrosas leyendo las famosas revistas Pulp, aquellas publicaciones de baja calidad, unidas por grapas y que estaban repletas de historias de intriga, terror, suspense y mucho género noir.

En esta novela, -ya descatalogada, pero fácil de conseguir si se busca en el lugar adecuado-, nos narra cómo una extraña nave espacial llega a la Tierra y nadie sabe de dónde ha venido. Los investigadores del servicio secreto acuden al lugar de los hechos. Al tiempo, algunas personas actúan de manera diferente, incluso siniestra. Pronto descubren una especie de misteriosas babosas adheridas en las espaldas de las víctimas y que son capaces de manejar a voluntad a quien las lleva consigo. Pronto, la invasión comienza a propagarse y nadie sabe quién puede ser uno de ellos.

Está considerada una de las obras más brillantes del escritor y, personalmente, también la considero como tal. Al igual que su colega escritor Isaac Asimov, fueron dos grandes visionarios de la literatura fantástica y muchas de sus novelas serán por siempre eternas. En cualquiera de los casos, muchas parodias y homenajes dan fe de lo importantes que fueron los escritos de Heinlein.

¿Os suena de algo?



THE FACULTY (1998)


Los años 90 fueron una puerta abierta para el cine adolescente de terror, con el éxito de Scream (1996), nacieron nuevos proyectos para explotar un estilo que estaba muy demandado por aquel entonces.

Si todo lo anterior os ha resultado interesante, también lo ha sido, en ocasiones, las películas que se llevaron a cabo a raíz de ellas. Ya sean homenajes, copias o como se lo queráis considerar, lo cierto es que Robert Rodríguez, es uno de los directores más infravalorados de Hollywood en cuanto al frikismo. Nos trajo una aventura muy similar a La invasión de los ladrones de cuerpos, con claros tintes de homenaje y llevada a la pantalla buscando un target más teen. Con un guión creado a principios de década por David Wechter y Bruce Kimmel, que escribieron un primer borrador para luego abandonarlo, pero fue Kevin Williamson quien se encargó de reescribirlo y, además, se le ofreció la dirección del film, pero éste decidió embarcarse en un proyecto llamado Secuestrando a la Srta. Tingle, título que vio al luz en 1999 con un horroroso resultado y cutre ejecución, que levantó cierto interés entre el público joven, pero que pasó sin pena ni gloria. Años después, resucitó en cierto modo como creador de The Following, aquel bodrio insoportable lleno de clichés que protagonizó Kevin Bacon allá por 2013.


Volviendo a The Faculty, pudimos ver un instituto típico de EEUU, en el que unos jovencísimos Elijah Wood y Josh Hartnett, observaban cómo sus profesores adoptaban comportamientos raros, pasando mucho calor, sudando a chorros y bebiendo agua en exceso. Pronto descubrirán que, como ocurrió en el clásico de Don Siegel, son una invasión extraterrestre que quiere acabar con ellos y, aparentemente, con el resto de la humanidad. Basándose en la pesadilla adolescente de que tus profesores son los enemigos, apoyados por la incredulidad de los adultos, genera la tensión necesaria como para al menos resultar lo suficientemente verosímil y que el ritmo no decaiga, pasando por la sensación de que todo es absurdo hasta llegar al punto de la carcajada. Porque igualmente, pertenece al género de comedia negra de terror que tanta fama adquirió hace ya casi treinta años.

Es un clásico que las nuevas generaciones deberían conocer y saber apreciar, ya que lejos de encarecidos efectos visuales, el guión se centra en darle un aire renovado y enfocado a una juventud que empezaba a dejar atrás la MTV, los walkman y los pantalones de cuero ajustados. Si no habéis tenido la oportunidad de degustar este título, os invito que lo hagáis.


LAS INVASIONES DE JOHN CARPENTER

Los que hayáis leído más artículos o me habéis escuchado en Expediente Altramuz, sabéis de sobra mi admiración hacia este director de cine, entre otras cosas, porque también es músico, pero por encima de todo, es una de esas personas que siempre se ha expresado como él quiere, sin tapujos.  En sus películas brilla ese reflejo de lo auténtico, y con el que nos cuenta historias muy interesantes con su particular modo de ver el mundo y el cual comparto en su mayoría.

Si las invasiones ocultas es el tema que estamos tratando, no podemos omitir los dos grandes títulos que mejor lo representan:

LA COSA (1982)


Una de las obras maestras del género de terror es este título que tanto impactó en su época y que sigue haciéndolo hoy en día.

En una estación científica de la Antártida, un grupo de inverstigadores rescata del hielo a una extraña critatura que ha permanecido allí cientos de años. Al llevarlo a las instalaciones donde residen durante su estancia, el hielo se descongela liberando algo nunca antes visto.

En este caso, el verdadero terror no se representa en una gran metrópoli o en algún pueblo, tiene lugar en un lugar completamente alejado de toda cilvilización. Aquel ser viviente puede copiar cualquier forma de vida adoptando su apariencia. Pronto, el equipo se da cuenta de que cualquiera de ellos podría ser el invasor. La paranoia se desata, ya que es imposible reconocer a los humanos de los que no lo son. Con un Kurt Russell realmente entregado, que deberá poner fin a la pesadilla y evitar que escape de allí, ya que si llegase a la civilización podría ser el fin de la humanidad.
Fue la primera película de Carpenter que tuvo un presupuesto que catalogado como A, en lugar del género de Serie B, habitual en sus anteriores y posteriores trabajos.

Esta película es en realidad una secuela de The Thing (1951), llamada El enigma de otro mundo en España y dirigida por Christian Nyby y Howard Hawk, un clásico con una historia muy similar a su continuación, pero con unos medios mucho más limitados por los años que corrían, evidentemente, pero no por ello deja de resultar menos efectiva.  Ambas películas son resultado del relato: Who Goes There? (¿Quién anda ahí?) escrita por John W. Campbell, que firmó en un primer momento bajo el pseudónimo: Don A. Stuart, cuando fue publicada en la revista pulp: Analog Science Fiction and Fact, en agosto de 1938.

A su vez, El enigma de otro mundo de 1951 tuvo un reemake bastante olvidable, que no del todo malo, llamado The Thing (2011), que fue dirigida por Matthijs van Heijningen Jr. y que carecía del alma que sí tuvieron sus anteriores versiones.

ESTÁN VIVOS (1988)


Si la anteriormente mencionada está entre mis películas favoritas del género, hay una que podría, en mi opinión, igualarse. Y es que si queremos introducirnos en una invasión extraterrestre y además darle pinceladas de politiqueo del bueno y macarradas con camisas ajustadas, no os podéis perder: They Live.

Todo es aparentemente normal, hasta que un trabajador de la contrucción que se gana la vida recorriendo el país en busca de fortuna, encuentra por casualidad una gafas de sol; al ponérselas, descubre que puede ver el mundo tal y como es. El impacto es tal que se mueve por las calles flipando en colores o, mejor dicho, en blanco y negro. Descubrimos que estamos dominados por una especie alienígena que está entre nosotros desde hace mucho tiempo, unos extraños seres con un rostro en forma de calavera, con colores llamativos y ojos brillantes. Éstos, generalmente visten con traje, y forman parte de las mayores élites económicas del mundo, como políticos, banqueros y gente pudiente.



Las misteriosas lentes, no sólo son capaces de revelar la verdadera apariencia de los invasores, sino que además, nos revelan la realidad oculta del mundo actual. Al observar los billetes de dólar, aparecen mensajes subliminales, en los que te indican: "ESTO ES TU DIOS". Asimismo, en las calles aparecen cientos de carteles en los que se lee: "OBEDECE", "CONSUME", "MIRA LA TELEVISIÓN" y demás intereses de un sistema capitalista y totalitario. Es uno de esos films políticos que no podemos omitir, ya que Carpenter deseaba crear una película de ciencia ficción con estos factores que quizá pasó desapercibido a un público más profano, pero que sí generó gran expectación a los más progresistas.



No se puede olvidar una de las escenas en las que uno de los extraterrestres vestido con traje y corbata le dice a un compañero de trabajo humano algo así como: "no te preocupes, hombre, el ascenso te llegará pronto". Es tan significativa que asusta, ya que muestra a la perfección la falsedad, la competitividad máxima del mundo laboral, -en especial el estadounidense- y esa sensación de falsedad de que alguien que sabe perfectamente que te vas a pudrir en tu puesto mal pagado para siempre, te ofrece un sueño inalcanzable para que el trabajador no se revele y continue con la cabeza agachada y resignado ante algo que posiblemente jamás llegará.

Es una de esas cintas que por mucho que pasen los años no envejecen mal y, a su vez, te la puedes tomar como una magnífica historia de acción.

Una obra maestra con mayúsculas.


STRANGER THINGS Y VUELTA A LA GUERRA FRÍA

Para finalizar, no quería dejar escapar la ocasión para comentar muy brevemente, (ya que todavía está muy reciente y no deseo revelar nada), sobre la última temporada de la serie de moda en Netflix: Stranger Things, que estrenó su tercera temporada y todo apunta a que viene una cuarta en camino. 


En esta ocasión, no sólo descubriremos los asombrosos fenómenos que oculta el mundo del revés. Nos plantamos en el año 1984, en los últimos coletazos de la Guerra Fría y donde los principales enemigos de la humanidad son los soviéticos, por supuesto. Se empeñaron en demostrar la fuerza estadounidense frente a los malévolos planes de "los comunistas", como se les llama despectivamente una y otra vez a lo largo de los capítulos. Éstos, tienen la misión de abrir el portal que dejará entrar a todo tipo de criaturas y monstruos del otro lado para dios sabe qué. Pero una cosa está clara, los auténticos héroes, son los aliados del Tío Sam. No deja de ser una ficción y hay que tomarla como tal, sin darle demasiadas vueltas, para ejercicio de propaganda anticomunista y procapitalista, ya nos dejaron Chernobyl, de HBO.

CONCLUSIÓN Y REFLEXIÓN FINAL

Muchos han sido los momentos históricos que han marcado generaciones, ya sean musicales, cinematográficas o literarias. Cada cual, ha tenido su repercusión, y en mayor o menor medida, revolucionó algunas mentes inquietas en la época que les tocó vivir. Como en Madrid con La Movida en los 80´s, cuando todo eran excesos, hombreras, lentejuelas y horteradas que por aquel entonces se consideraba lo más, no podemos evitar horrorizarnos de lo que se llevaba en esos momentos, al igual que cuando revisamos fotografías nuestras de hace 15 años y soltamos expresiones del estilo: "¡pero, ¿cómo podía ir con esas pintas?!".

Como decía al comienzo de este extenso artículo, todo tiene un contexto y un momento. Para entender el presente, hay que conocer el pasado. Como sabemos, la historia es cíclica, y quizá, en algún momento, estemos condenados a repetir los mismos errores que cometieron otros si no entendemos de dónde venimos.

1 comentarios:

  1. En este sentido y para aumentar la polémica me fui al Vaticano y narré una invasión de zombis catalanes que puedes leer en https://www.locutortv.es/guiones-radio-television-guiones-humor/

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