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Mutilaciones en el cine - Parte 2: Aspect Ratio

Mutilaciones en el cine

Parte 2: Aspect Ratio


Continuamos con nuestros artículos especiales en los que hacemos un repaso a las distintas formas de mutilar grandes obras atemporales del cine. En esta ocasión vamos a centrarnos y hablar de todo lo referente a los formatos de imagen, para ello comenzaremos viendo cómo ha evolucionado este aspecto a lo largo del tiempo.

Formatos de imágenes

La alteración de la relación de aspecto es otra forma de edición en el cine bastante polémica, que altera en algunos casos de forma notable la visión del director.

Vamos a partir de la base de que el cine en sus primeras décadas de andadura se grababa y se proyectaba con una relación de aspecto de 1.33:1 o 4:3 como formato estándar, lo que podríamos interpretar como un tamaño lo más parecido a un cuadrado (aunque no lo es por completo), dato importante a tener en cuenta más adelante es que es la misma relación de aspecto que tenían las televisiones de todo el mundo hasta los primeros años del siglo XXI. Con la llegada del cine sonoro, una parte de la película tenía que contener la pista de audio, sufriendo el formato alteraciones, llegando el llamado Formato Académico o 1.37:1, que comenzaba a apaisar la imagen.

No fue hasta la década de los 50 que llegó el primer cambio radical en lo referente a la relación de aspecto y la causa, fue precisamente la televisión, que cada vez llegaba a más hogares, pasando el cine a un segundo plano. Fue por ello que las grandes productoras, se sacaron de la manga el conocido como Formato Panorámico, con una relación de aspecto de 2.59:1, estos primeros experimentos con este formato se realizaron con la experiencia conocida como Cinerama, películas proyectadas en pantallas curvas, de tal forma que las proyecciones fueran más inmersivas para el espectador, con el objetivo de ofrecer algo diferente y novedoso con respecto a lo que podía verse en casa.

 Fotograma de La conquista del oeste proyectado en Cinerama con pantalla curva

A pesar de los espectaculares resultados de esta técnica, suponía un alto coste tanto de grabación como de proyección, ya que precisaba de tres cámaras, así como de tres proyecciones simultaneas, por lo que se siguió experimentando con distintos formatos panorámicos, pero usando pantallas planas para su exhibición, hasta llegar a la conocida como técnica anamórfica, con relaciones de aspecto de 2.35:1 y 2.39:1, implantándose y perdurando hasta nuestros días.

Podríamos decir que estos formatos descritos han sido los más utilizados, pero con la llegada del panorámico y a elección de cada director se han ido usado otras relaciones de aspecto como el Panavisión o IMAX, con los que mostrar grandes experiencias paisajísticas en salas, pero que desafortunadamente, en su traslación a las pantallas domésticas, han sido objeto de críticas, debido a la pérdida de calidad y a molestias ocasionadas por las conocidas como bandas negras. Un ejemplo curioso es el que tenemos con el IMAX, con el cual no hay forma posible de componerlo en una pantalla de televisión actual estándar sin que incluya algún recorte en uno o varios de sus extremos.

 Fotograma del tráiler de Los Odiosos ocho en una pantalla doméstica, el capricho de Tarantino grabado en Ultra Panavisión

Y con esto, llegamos a las consecuencias que el jugueteo de los directores con el aspecto ha traído al cine, una vez que han ido llegando al mercado los formatos domésticos, y auténtico objetivo de este artículo, como es lógico, con las primeras televisiones, el cine clásico con su aspecto cuadrado no tiene nada reseñable en ese momento, el problema venía cuando se emitía por televisión una película grabada ya en formato panorámico y lo que se decidía hacer, era recortar la imagen tanto a la izquierda como a la derecha, para adaptarla a los 4:3, esto podía provocar que por arte de magia, desaparecieran personajes de la imagen, o que la composición usada para mostrar enormes paisajes se estropeara por completo, las cadenas de televisión asumían que era mejor esto a mostrar partes en negro, ya que por encima de todo, consideraban que el espectador era idiota y no iba a darse cuenta de la falta de información visual, es posible que nos les faltara razón, siendo muy probable que les sentara aún peor que sus flamantes televisores mostraran zonas negras sin rellenar, he sido testigo aún en la actualidad, de espectadores que culpaban a las editoras de DVD ante relaciones de aspecto que respetaban las dimensiones originales cinematográficas anamórficas, mostrando franjas negras en televisores panorámicos.

 Fotograma de El Planeta de los Simios en su formato original


 Recorte hecho para eliminar las bandas negras y abarcar la totalidad de la pantalla de televisión

El problema es cuando llegamos a la actualidad con las televisiones panorámicas, siendo el formato clásico cuadrado el que entra en conflicto, donde se generan unas bandas negras a los lados de la pantalla, puede que sean molestas, pero así es como debe de ser para mostrar la totalidad de la imagen, ya que de esta forma los directores compusieron la imagen para mostrar sus obras, y si el consumidor, a su elección, quiere que la imagen ocupe toda la pantalla, absolutamente todas las televisiones del mercado actuales tienen opciones de zoom con las que ampliar la imagen, con la consecuencia de recortar imagen tanto arriba como debajo de los fotogramas, no voy a cuestionar lo que quiera hacer cada uno, pero si me parece digno de reseñar y advertir de la existencia de distribuidoras actuales de DVD, Blu-ray o incluso de plataformas de streaming, que deciden mutilar ellas mismas la imagen y recortar esos trozos de imagen. Entiendo que de esa forma quieren evitar la ira del consumidor, traducida en devoluciones ante la sospecha de que les han timado, pero con esto estamos siendo testigos de cabezas cortadas o piernas incompletas e incluso información visual trascendente para la narrativa.

Por otro lado, tenemos el lado completamente opuesto, el mundo de las producciones pensadas directamente para emisión en televisión, estrenadas ates de la llegada de las pantallas panorámicas, lo hacían con la visión de sus creadores pensando en el formato cuadrado, aunque las cámaras con las que eran grabadas hicieran la captura en panorámico, la composición de la imagen se hacía de tal forma que se cortaba imagen de los lados izquierdo y derecho. Ahora bien, el problema llega una vez más, con la llegada de la nuevas televisiones y la necesidad imperiosa de vender al gran público nuevas ediciones en DVD o Blu-ray, en las que sería un problema mostrar espacios vacíos, en esta ocasión no hay mutilación mediante, pero si tenemos zonas de la pantalla en las que aparecen cosas que no deberían verse y que inevitablemente te sacan de la historia, attrezzo mal colocado, figurantes que no deberían estar en escena o actores que hacen gestos fuera de lugar, esto lo hemos podido ver recientemente en las nuevas ediciones en alta definición de series como Friends, The Wire o Expediente X, entre otros muchos ejemplos.


Fotograma de la serie Friends en el que el actor Matt LeBlanc se ríe “fuera de plano” de la interpretación de sus compañeros.

Peor le fue en este sentido a las series de animación, las cuales en su momento animadas para el formato 4:3 televisivo, han sufrido con sus reediciones actuales el recorte de parte de su imagen superior e inferior para que luzcan mejor en la cacareada alta definición, este ejemplo es muy similar al sufrido por el cine clásico y que podría ser fácilmente evitado, como se ha mencionado anteriormente, con las soluciones multimedia que aportan los propios televisores.

El sangrante caso de los capítulos clásicos de los Simpson lanzados en la plataforma Disney+ es un claro ejemplo de la importancia de la composición de la imagen y de porque no debería alterarse.

Con este artículo no pretendo imponer ninguna forma de ver el cine o la televisión, pero sí considero que la visión de un director y lo que quería mostrar con sus imágenes, debería predominar sobre las posibilidades de las nuevas tecnologías y ser respetada, por las en muchas ocasiones, malignas propietarias de las distintas producciones, las que por querer vender un producto con un envoltorio los más atractivo posible para atraer al mayor número de consumidores, destruyen la experiencia del visionado, con la omisión de detalles que pueden parecer intrascendentales bajo lecturas superficiales pero que completan la obra artística. Por otro lado, y como ya he comentado, en la actualidad, gracias a las bondades de los formatos y soportes digitales, disponemos de unas herramientas muy útiles de configuración de imagen para que cada cual vea su ocio audiovisual como le venga en gana, pero que, sobre todo, para que todo aquel que quiera disfrutar de los auténticos montajes del director pueda hacerlo, siempre y cuando la edición comercializada lo permita.



Mutilaciones en el cine

Parte 1: Cine coloreado



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